El DVD sobre la Madre Cristina es silencioso como un riachuelo de montaña. Recuerdo uno, de muy humilde, cerca de Capdevànol (Gombrèn), que bajaba silencioso por el barranco.

 

No probé nunca el agua del riachuelo; en cambio he bebido, sorbo a sorbo, las palabras de Madre Cristina. Son precisas, suaves e incisivas, vienen de lejos y van a fondo porque son palabras libres.  

 

Son palabras libres, dichas por una persona que no tiene miedo ni ambiciona nada. Es que casi no necesita nada, porque -ante Dios- todo lo ha echado por la borda.  

 

Son palabras que vienen de lejos (o de muy cerca) porque están empapadas en el Amor que envuelve la Palabra desde el Principio, porque en el Principio era la Palabra.

 

No son unas palabras sobre el tema de Dios que haya dicho Madre Cristina a partir de una sabiduría humana. Son palabras en las que se adivina todo lo que Dios ha hecho en madre Cristina.  

 

Son palabras dichas ante Dios, pero el oyente las oye como un llamamiento dirigido a él. Las palabras que brotan del silencio de Dios me afectan a mí y me ayudan a comprender quién soy y qué debo hacer.  

 

Son palabras que expresan la Buena Noticia que Cristo ha venido con nosotros y nos ama. La crítica a la vida del mundo presente queda en un segundo plano.

Lo más importante es la Buena Nueva.  

 

Es una vida muy rica la de madre Cristina, porque realmente tiene Cristo, a quien ama con dolor y con gozo. Es una vida muy pobre la de madre Cristina, porque realmente no tiene la riqueza de este mundo.  

 

La mirada de madre Cristina esta llena de ilusión y de esperanza. Es la mirada de la Iglesia que nos ilumina con la ilusión y la esperanza que Cristo, que ha empezado la obra de la fe, la llevará a término.

 

  En resumen: la palabra mana del silencio. La Palabra que es Cristo mana del Silencio del Padre. Y la Palabra nos comunica el Espíritu Santo que nos transfigura desde dentro hasta salpicar el mundo

 

  Quizás tras ver el DVD de madre Cristina podremos alabar a Dios espontáneamente: "Os alabamos, os bendecimos". Quizás también podremos sonreír a los otros, con el gozo de los hermanos.  

 

Josep M. Rovira Belloso (Teólogo)